Se dice cuando ya estás hartísimo de algo o de alguien, al límite de la paciencia. Es como decir que ya no aguantas ni tantito y que en cualquier momento explotas. En CDMX se usa un montón para quejarse del tráfico, la chamba o la gente intensa. Suena fuertecito, pero es muy común.
Se dice cuando ya estás hartísimo de algo o de alguien, al punto de que no aguantas ni un minuto más. Es como tener la paciencia en números rojos y estar a nada de explotar o mandar todo al carajo. En México se usa un montón y suena fuertecito, pero justo por eso pega tan bien.