Se dice cuando ya estás harto, saturado o con la paciencia en la lona por algo o alguien. Es como estar hasta aquí, pero en versión más sabrosa y con mala leche contenida. La sueltas cuando sientes que te falta un empujoncito para mandar todo a la cresta. Muy de quejarse con estilo.
"Loco, el jefe lleva tres reuniones para decir lo mismo y yo ya estoy hasta el queque, ¿cachai?"