Se dice cuando alguien está sudando a chorros o sofocado por el calor, como si lo hubieran metido a cocinar. Es la típica imagen del tamal en la olla, hirviendo y echando vapor, y tú igual, pegajoso y sin aire. Sirve para quejarse del clima o de una corrida que te dejó vuelto nada.
"Salí a hacer una vuelta al mediodía en Ibagué y quedé como tamal en olla, chorreando y buscando sombra como loco."