Se usa para decir que alguien está todo tieso, bien rígido, como tamal recién salido de la olla y bien amarradito. Aplica cuando la banda se pone nerviosa, sacada de onda o apenada y se queda casi sin moverse ni reaccionar. Es una forma muy gráfica de burlarse con cariño del que se quedó paralizado.
Se dice cuando quedas en plan máximo descanso, bien lleno y con cero ganas de pararte, como un tamal todo envuelto y quietecito. Suele salir después de un almuerzo pesado o un sancocho que te deja KO. Es una forma chistosa de decir que estás cómodo, tirado y en modo siesta total.