Se dice cuando alguien monta un estropicio o la lía de forma bastante torpe, como si fuera encadenando metidas de pata una detrás de otra. Vamos, que no solo se equivoca, sino que encima deja el panorama fino. Suena muy de andar por casa y tiene ese puntito de cachondeo.
"Chaval, Juan fue a casa de Marta, se puso a hacer el helicóptero con la chaqueta y acabó tirando el jarrón caro. Menudas gambas echó, luego ni sabía dónde meterse."