En Tolima se dice cuando alguien hace o dice algo que da vergüenza ajena, de esas situaciones que te obligan a mirar para otro lado y pensar: nooo, qué oso. Puede ser por ridículo, por intenso o por torpe, y a veces da risa, pero más de la incómoda. Se usa mucho para regañar o burlarse suave.
Se usa cuando alguien o algo resulta tan cutre, ridículo o lamentable que más que risa te provoca lástima, pero de la que se comenta con guasa. Es como decir que la situación está tan mal que ya ni hace gracia, solo da penita ajena. Y sí, a veces da hasta ternura, aunque sea un desastre andante.