En Nicaragua se usa para hablar de un chaval, normalmente joven, grandote o con presencia. Puede ir con tono cariñoso o de admiración, tipo ese mae es un chavalazo. No es tanto que sea simpático, sino que destaca por tamaño, fuerza o por verse bien plantado. Suena bien de barrio y sin mala leche.
"Llegó el primo de Chepe y qué chavalazo, maje: alto, bien plantado y con una voz que retumba. En la cancha lo vieron y de una lo agarraron pa’ armar el equipo."