Expresión bien jujeña y norteña para preguntar dónde estás, con ese ande bien criollo y el andás bien cantadito. Suena cercana, medio pícara y con mucha onda de barrio. Es como un ¿dónde andás? pero con más sabor a plaza, mate, guitarreada y chusmerío de esquina. Y la verdad, suena hermoso.
Forma bien rosarina de decir ¿dónde andás? o ¿qué andás haciendo?, con ese ande que suena a barrio y a charla de vereda. Se usa para ubicar a alguien que no aparece, que anda dando vueltas o que está medio colgado. Puede ser reclamo suave, chicana o simple curiosidad, según el tono.
Forma bien tucumana de decir ¿dónde andás? o ¿dónde te metiste? Se usa cuando alguien desaparece un rato y vuelve como si nada, o cuando hace mil que no da señales. Va con tono de confianza, a veces medio en chiste y medio en reclamo cariñoso. Bien de barrio, bien de mate y charla.
Forma bien porteña de preguntar dónde está alguien cuando desaparece o no da señales. Suena medio en chiste y medio en reclamo, como diciendo: dale, aparecé, ¿dónde te metiste? Se usa con amigos, en familia o en el laburo cuando alguien se borró justo cuando había que poner el hombro.
Se dice para preguntarle a alguien dónde anda o qué está haciendo, pero con tonito de reproche cariñoso. Es como soltar un ¿en qué andás? cuando la otra persona está colgada, llega tarde o no se entera de nada. Muy de charla mendocina, bien de calle, y sirve para apurar sin ponerse pesado.
Forma bien norteña de preguntar dónde anda alguien, sobre todo cuando desaparece un rato o tarda más de la cuenta. Es como decir ¿dónde te metiste? con tonito de reclamo cariñoso o de chicana. Va perfecto para amigos, pareja o familia cuando se cuelgan y no contestan. Simple, directa y re salteña.
Pregunta bien cordobesa y re de confianza para decirle a alguien que desapareció del mapa. Es como un ¿dónde andás? pero con ese toque de tonada y cariño, medio en plan reclamo amistoso. Se usa cuando hace rato no sabés nada y querés que reaparezca, ideal para reenganchar charla y armar juntada.