Se dice cuando andas bien madreado, sin pila y con la energía en ceros, como si te hubieran exprimido. Es ese cansancio que ya se te nota en la cara y hasta caminar da flojera. Muy de norte, bien casual, y suele salir después de una chamba pesada, una desvelada o una caminata brava.
"No manches, entre la chamba y la subida al cerro quedé pal' taco, ahorita me aviento un coyotito y ni me hablen."