Se dice cuando te plantás y defendés a alguien, sobre todo si lo están apretando, acusando o dejando mal parado. Es como decir: yo doy la cara por vos, no te dejo solo en esta. Muy de bancar al otro cuando se arma quilombo. Y sí, a veces te comés el garrón, pero queda de diez.
"En la peña se le fueron al humo a Juanito y yo saqué la cara por él, porque el pibe no tenía ni media culpa. Dale, no lo quemen al pedo."