Apodo cariñoso para un nene chiquito, sobre todo en invierno, cuando lo abrigan tanto que queda redondito y torpe, como un pingüino bebé. Se dice con ternura y un toque de risa, típico de verlos caminar inflados entre bufanda, gorro y campera. Ideal para la Patagonia y su frío bravo.
"Mirá ese pingüinito cómo camina todo inflado, le encajaron gorro, bufanda y campera y todavía tiembla camino al jardín."