Se dice cuando te abrigás a lo bestia porque hace un frío que te deja tieso. Te ponés tantas capas que parecés un pingüino caminando torpe, todo acolchado y con la cara medio tapada. Muy de lugares donde el viento te cachetea sin pedir permiso. Y sí, queda ridículo, pero se sobrevive.

"Salí a comprar pan y el viento me pegó un sopapo, así que me vine de pingüino: gorro, bufanda hasta la nariz y dos camperas encima."

¿Te gusta nuestro diccionario?

Además de rebuscar expresiones cañoneras, también contamos chistesitos.

Échale un ojo, si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento.

Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!