Se dice cuando alguien va exageradamente abrigado, como si estuviera por cruzar la Antártida, aunque afuera no haga tanto frío. Es para cargarlo un poco, en plan: dale, aflojá con la campera que todavía no estamos en pleno invierno. Muy de gente friolenta que vive en modo supervivencia todo el año.
Se dice cuando alguien va tan abrigado que parece un pingüino: campera gigante, bufanda hasta la nariz y cero piel al aire. Es la típica pinta de supervivencia fueguina cuando el viento te cachetea y el frío no perdona. No es insulto, es casi un elogio: vas listo para la Antártida sin drama.