Se dice cuando alguien va por ahí y, sin buscarlo demasiado, se gana piropos y miradas por su pinta, su onda o su carisma. Es como “levantar” halagos, coqueteo y hasta algún comentario atrevido. Suele usarse en tono de broma o con un pelín de envidia sana, porque hay gente que entra a un lugar y ya la están chamuyando.
"¿Viste a María en la farra? Entró dos minutos y ya estaba levantando piropos por todos lados, ni el DJ zafó de tirarle un halago."