Se usa para decir que alguien está terco a más no poder, emperrado en su idea y sin ganas de aflojar ni un poquito. Es esa persona que se planta, cruza los brazos y no cambia de opinión ni con pruebas, ni con lógica, ni con soborno de asado. Y hay que admitir que a veces da risa de lo cabezadura que es.

"No le discutas al Tito sobre el clásico, está porfiado como un burro y no cambia de opinión ni aunque le traigas a Messi, Maradona y al Papa a explicarle la jugada."

¿Te gusta nuestro diccionario?

Además de rebuscar expresiones cañoneras, también contamos chistesitos.

Échale un ojo, si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento.

Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!