Se usa cuando vas a vigilar algo por encima, sin estar pegado como una lapa. Es como decir que estarás pendiente, pero relajado, sin drama ni obsesión. Sirve para personas, cosas o situaciones. No eres un guardaespaldas de película, solo alguien que mira de reojo y controla que no se líe parda.
Se usa para pedirle a alguien que vigile, cuide o revise algo por un rato, sin ponerse intenso. Puede ser desde checar el celular mientras vas al baño hasta estar al pendiente del rancho o de los chamacos. Es súper común en todo México, pero en Chiapas suena bien de compas, bien tranquilo.
Se usa para decir que vas a vigilar algo o a estar pendiente, pero sin obsesionarte. Es como prometer que mirarás de vez en cuando, con calma, si no se te olvida. Sirve para cosas serias o para puro compromiso, y hay que admitir que a veces es más promesa que realidad.
Cuando necesitas vigilar algo o a alguien, pero sin comprometerte mucho. Vamos, es como ser el Sherlock Holmes pero desde tu hamaca.
Se dice cuando vas a mirar algo rápido, revisar por encima o quedarte pendiente de una situación. Puede ser desde checar un mensaje hasta vigilar que no se arme el desmadre. No es que te vuelvas detective, es más bien un vistazo con intención. Y sí, a veces es puro chisme con pretexto.
Se usa cuando le pides a alguien que vigile algo o a alguien, pero sin ponerse en modo guardia nacional, más bien pendiente y pilas. Es como decir que esté atento por si pasa algo raro. Suena relajado, pero igual la persona queda medio responsable, así que tampoco es cualquier cosa.