Expresión muy del norte de México para decir que alguien por fin se armó de valor y se aventó a hacer algo difícil, arriesgado o que le daba un chingo de nervio. Es como decir que se puso los pantalones, pero con sabor más barrio y más directo. Vulgarcilla, sí, pero efectiva.
"No manches, el compadre por fin dejó caer los tanates y le cantó el tiro al jefe por el aumento. Ya era hora, andaba bien sacado."