Se dice cuando te mandás una macana, quedás medio en evidencia o te da vergüenza y decidís rajar de ahí rapidito, como para que no te agarren de punto. Es básicamente desaparecer antes de que arranquen las gastadas. Muy de asado, juntada y charla con amigos. Y sí, a veces es lo más sano.
"Me confundí de nombre con la suegra en pleno brindis y mi primo me miró con cara de dale, así que me di un kilómetro y me fui a cebar mates al patio."