Interjección bien chapina para reaccionar a un olor feo o a algo que da asco, como comida medio podrida, un cuarto encerrado o un calcetín criminal. Es como decir “qué peste” o “qué asco”, pero más de calle y con ese toque guatemalteco. Se suelta rápido, con cara de sufrimiento.
"Mano, ¿abriste ese táper que llevabas en la mochila desde hace días? ¡Chish! Cerrá eso ya, que hasta el perro se fue."