Se dice de un enamoramiento súper intenso pero cortito, de esos que parten con fuegos artificiales y a la semana ya ni se saludan. Es típico para pinches adolescentes o gente que se pasa mil películas y después se aburre rápido. No siempre es mala onda, pero suele ser puro impulso y cero compromiso.
"Oye, la Cami juraba que era el amor de su vida y hoy anda ni ahí. Era puro amor de cabro chico, po, si a la semana ya tenía otro pinche."