Se usa para decirle a alguien que no se raje, que cumpla lo que prometió o que aguante la presión, el sufrimiento o la mala racha sin quejarse tanto.

"Güey, ya casi acabamos el turno y andas chillando, aguanta vara que en una hora ya estamos pisteando"

Se usa para decir que alguien soporta broncas, presión o situaciones pesadas sin rajarse ni hacer drama. Es como aguantar los regaños, la chinga o el estrés y seguir de pie, con cara de que no pasa nada. A veces también se dice cuando alguien aguanta bien la fiesta o el alcohol, y la neta tiene su mérito.

"Mi tía Lupita aguantó vara toda la noche en la vela, sin sentarse, sin chillar y todavía al amanecer andaba repartiendo tamales y café como si nada"

En Chile se dice cuando a alguien le toca bancarse algo pesado sin quejarse: una pega latera, un reto, una resaca asesina o la típica consecuencia de tus propias decisiones. Es como decir “ya po, aperra y sigue nomás”. Suena medio rudo, pero también tiene ese tono de camaradería de compas que se tiran la talla.

"Te quedaste hasta las 6 en el carrete y hoy tenís prueba, po. Ya, aguanta vara y anda igual, que después te quejai de que el profe te tiene mala."

Frase usada para decir que hay que aguantar las broncas o una situación difícil como un verdadero valiente del Bajío.

"¡Ya deja de lloriquear por el examen! Aguanta vara, compa, y échate un taquito pa' recuperar fuerzas."

Se dice cuando te toca comerte una situación pesada, incómoda o directamente un tostón, y no te queda otra que tirar pa'lante sin quejarte mucho. Vamos, aguantar el chaparrón con cara de póker. Vale para reuniones familiares, colas eternas o el colega que no pilla indirectas. No es glamuroso, pero es supervivencia pura.

"Otra vez el cuñado con su teoría de que la paella lleva chorizo. Tú sonríe, pilla una aceituna y aguanta vara, que si saltas ahora se lía y no cenamos."

Se dice cuando a alguien le toca resistir una situación incómoda, pesada o que da pereza, sin quejarse y tirando pa’ delante. Es como decir: aguante, no se raje, hágale. En Colombia suena mucho en plan de parche, cuando te toca comerte la fila, el regaño o el bochorno y seguir firme.

"En la reunión pusieron a mi mamá a cantar karaoke y yo quería desaparecer. Mi primo me miró y soltó: Hágale, parcero, aguante vara, que ya casi se acaba el show."

En Yucatán se dice cuando te toca soportar algo pesado o incómodo sin chillar tanto: calor infernal, fila eterna, chamba dura o una broma que ya se alargó. Es como decir aguanta el golpe, no te rajes y sigue el rollo. Tiene ese toque de resignación con humor que te salva el día.

"Se fue la luz, el ventilador murió y el cuarto era un horno. Ni modo, compas, a aguantar vara y echar relajo con una coquita tibia."

Se usa para decir que alguien soporta una situación difícil sin rajarse, ya sea un problema, una bronca o una chinga de trabajo. Es como aguantar presión con dignidad, aunque por dentro estés mentando madres. Muy de cuando no hay escapatoria y solo queda apretar los dientes y seguirle.

"Mi jefe se puso bien intenso con las metas del mes y nos aventó mil pendientes, pero ni modo, a aguantar vara hasta que caiga la quincena."

En Chiapas se dice cuando te toca aguantar una situación pesada, incómoda o medio culera sin rajarte ni andar chillando. Es como decir aguanta el golpe, ponte firme y sigue, aunque no te guste nada. Se usa para el calor, el trabajo, una regañada o cualquier plan que salió mal. Y sí, tiene su orgullo.

"Se fue la luz, el calor estaba criminal y la doña seguía con el sermón, pero ni modo, tocó aguantar vara y seguirle con el abanico."

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