Se usa para decirle a alguien que no se raje, que cumpla lo que prometió o que aguante la presión, el sufrimiento o la mala racha sin quejarse tanto.
Se usa para decir que alguien soporta broncas, presión o situaciones pesadas sin rajarse ni hacer drama. Es como aguantar los regaños, la chinga o el estrés y seguir de pie, con cara de que no pasa nada. A veces también se dice cuando alguien aguanta bien la fiesta o el alcohol, y la neta tiene su mérito.
En Chile se dice cuando a alguien le toca bancarse algo pesado sin quejarse: una pega latera, un reto, una resaca asesina o la típica consecuencia de tus propias decisiones. Es como decir “ya po, aperra y sigue nomás”. Suena medio rudo, pero también tiene ese tono de camaradería de compas que se tiran la talla.
Frase usada para decir que hay que aguantar las broncas o una situación difícil como un verdadero valiente del Bajío.
Se dice cuando te toca comerte una situación pesada, incómoda o directamente un tostón, y no te queda otra que tirar pa'lante sin quejarte mucho. Vamos, aguantar el chaparrón con cara de póker. Vale para reuniones familiares, colas eternas o el colega que no pilla indirectas. No es glamuroso, pero es supervivencia pura.
Se dice cuando a alguien le toca resistir una situación incómoda, pesada o que da pereza, sin quejarse y tirando pa’ delante. Es como decir: aguante, no se raje, hágale. En Colombia suena mucho en plan de parche, cuando te toca comerte la fila, el regaño o el bochorno y seguir firme.
En Yucatán se dice cuando te toca soportar algo pesado o incómodo sin chillar tanto: calor infernal, fila eterna, chamba dura o una broma que ya se alargó. Es como decir aguanta el golpe, no te rajes y sigue el rollo. Tiene ese toque de resignación con humor que te salva el día.
Se usa para decir que alguien soporta una situación difícil sin rajarse, ya sea un problema, una bronca o una chinga de trabajo. Es como aguantar presión con dignidad, aunque por dentro estés mentando madres. Muy de cuando no hay escapatoria y solo queda apretar los dientes y seguirle.
En Chiapas se dice cuando te toca aguantar una situación pesada, incómoda o medio culera sin rajarte ni andar chillando. Es como decir aguanta el golpe, ponte firme y sigue, aunque no te guste nada. Se usa para el calor, el trabajo, una regañada o cualquier plan que salió mal. Y sí, tiene su orgullo.