Expresión clásica para decir que alguien es un artista de la excusa y de la historia inventada, que siempre tiene un relato preparado para librarse de marrones. Viene de Saturnino Calleja, famoso editor de cuentos infantiles. Se usa cuando alguien exagera tanto que parece que vive en un libro de fantasía, y oye, a veces hasta hace gracia.
Se usa para decir que alguien es un flipao de las historias, que siempre tiene una excusa increíble o un relato inventado para todo. Viene de Saturnino Calleja, un editor famoso de cuentos infantiles que publicó a saco. Vamos, que la persona habla mucho, exagera más todavía y la mitad no se la cree ni su abuela.
Se dice de alguien que se inventa excusas y milongas a la mínima, que siempre tiene una historia preparada para salir del paso. Vamos, que tiene más cuento que Calleja y no te cuela ni una sin adornarla. No es que sea buen narrador, es que es un artista del rollo y la caradura.
Dicho cuando alguien exagera o dice mentiras con mucha gracia, se está refiriendo a que esa persona cuenta historias increíbles tal como los cuentos de Calleja.
Se suelta cuando alguien es un cuentista de manual: exagera, se inventa películas o te vende la moto para quedar bien o sacar tajada. Vamos, que lo suyo no es contar la verdad, es montar un relato. Es bastante común en el norte y queda perfecto para pinchar al típico fantasma del grupo.
Se usa para decir que alguien es un artista inventando historias, excusas o dramas que no se los cree ni su abuela. Viene del editor Saturnino Calleja, famoso por sus libros de cuentos para niños. Vamos, que cuando dices esto estás llamando al otro fantasioso profesional, pero con un toque clásico que queda fino y todo.
Se usa para hablar de alguien que se inventa mil historias, exagera todo o monta unos dramas que ni en Netflix. Viene de Saturnino Calleja, un editor de cuentos infantiles muy famoso. Si a esa persona le crees todo lo que dice, es que te gusta el salseo, porque sabes que la mitad es puro cuento.
Se usa para decir que alguien es un artista de las excusas y las historias inventadas, que se monta unos relatos dignos de novela para justificar cualquier cosa. Viene de Saturnino Calleja, un editor famoso de cuentos infantiles. Vamos, que cuando alguien tiene más cuento que Calleja es que no se le cree ni el tato, aunque a veces haga gracia.
Se dice de alguien que se inventa historias a lo grande, que exagera más que habla o que va soltando trolas como si fueran verdades. Viene de los famosos Cuentos de Calleja, esos libritos de toda la vida. Vamos, que si te lo cuenta esa persona, mejor comprueba primero, por si acaso.
Se dice de alguien que exagera, se inventa movidas o adorna tanto lo que cuenta que ya no se sabe qué es verdad. Viene de Saturnino Calleja, un editor famoso por sus cuentos infantiles. Vamos, que cuando alguien tiene más cuento que Calleja es que te está vendiendo humo con mucha gracia.
Se usa para hablar de alguien que exagera, se inventa movidas o monta unos dramas que ni en Netflix. Viene de Saturnino Calleja, un editor famoso por sus cuentos, así que la gracia es que la persona tiene todavía más historias que él. Vamos, que cuando habla hay que cogerlo todo con pinzas, aunque a veces tiene su arte.
Se usa para decir que alguien es un exagerado profesional, que se inventa mil historias o adorna la realidad que da gusto. Viene de Saturnino Calleja, un editor de cuentos infantiles famosísimo en España. Vamos, que si te dicen esto es porque no te creen ni la mitad, aunque a veces tus trolas tengan su gracia.
Se suelta cuando alguien siempre tiene una excusa a mano y se monta unas historias que ni Netflix. Vamos, que te vende la moto con una facilidad tremenda y encima se queda tan pancho. La gracia es compararlo con Calleja, el de los cuentos de toda la vida, como diciendo: este tío inventa más que escribe.