Se dice cuando le metes gracia, sabor o energía a algo que estaba soso o apagado. Es como ponerle el toque canario que lo levanta todo, ya sea a una fiesta, a un plan o hasta a una conversación. Vamos, que si no hay mojo, no hay alegría. Y con mojo, se arma la parranda.
"La fiesta estaba flojita, pero llegó Juan con la guitarra y le echó mojo. En dos minutos ya había palmas, cantos y la vecina pidiendo otra ronda."