Se dice cuando alguien se pone a contar una historia larguísima, con mil detalles y cero prisa, y tú ya no sabes si es anécdota, novela o trilogía. Suele salir en sobremesas con vino, cuando el narrador se viene arriba y no hay quien lo corte. Cariñosa, pero con su puntito de cachondeo.
"En el bar, Pedro empezó a contarse un riojano del Camino y, entre crianza y crianza, ya íbamos por el capítulo siete y ni habíamos pedido la cena."