En San Luis y en buena parte de Argentina, chango es pibe, chaval, un chico. Decir que alguien es un chango es tratarlo de pendejo o de pibe, a veces con cariño y otras para marcar que es medio inmaduro, inquieto o que vive haciendo macanas. Suena bien de barrio y re cotidiano.
En Bolivia, decir que alguien es un chango suele ser llamarlo chico, muchacho o joven, a veces con tono cariñoso y de barrio. No va tanto de ser listo o oportunista, sino de edad o de cómo lo ves: un pelao todavía. Según el contexto puede sonar cercano o un poco despectivo, pero es bastante común.