Me lo meto por el culo

Se suelta cuando algo ya no sirve para nada y te toca resignarte con mala leche y humor. Es como decir: pues mira, el plan, el ticket o la excusa me lo guardo donde no da el sol. Bastante vulgar, sí, pero en la calle se usa para desahogarse cuando todo se tuerce.

"Llego al banco y justo cierran la persiana en mi cara. El turno, el madrugón y la sonrisa, me lo meto por el culo. Me vuelvo a casa a por unas migas."

Gasto manchego

Se usa para hablar de alguien que se deja una pasta en fiesta, comida o caprichos, como si el dinero creciera en las viñas. Es despilfarro, sí, pero con ese puntito de orgullo manchego de aquí hemos venido a gastar. Suena a tarde de bar, risas, vino y a no mirar la cuenta hasta el día siguiente.

"Anoche el Julián se vino arriba en la feria, pidió raciones para medio pueblo, rondas de vino y hasta postre para la peña, menudo gasto manchego se marcó el tío, hoy no mira la cuenta ni loco."

Echarse la siesta manchega

Se dice cuando te echas una siesta de las que te dejan nuevo después de comer, larga y profunda, de esas que te apagan el cuerpo y te reinician el alma. No es la cabezadita de cinco minutos, es la siesta con denominación de origen. Ideal tras un buen puchero y cero prisas.

"Nos metimos entre pecho y espalda un pisto con lomo y, claro, el Paco se echó la siesta manchega en el sofá, roncando tan a gusto que ni el perro se atrevía a ladrar."
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