Se dice cuando alguien por fin deja la hueva y se pone a hacer lo que trae pendiente. Es como sacudirse la pereza de encima y arrancar, ya sea para chambear, limpiar o moverse de una vez. Suena regañón pero con cariño, de esos jalones de orejas que sí funcionan.
"Güey, ya quítate la flojera y ponte a barrer tantito, que al rato cae tu jefa y te va a hacer un pancho por el tiradero."