Se suelta cuando algo te da pena ajena o te da un vergonzón de los buenos, ya sea porque hiciste el ridículo o porque alguien se aventó un papelón. Es como decir ¡qué vergüenza! pero en modo tapatío. Sirve para reírte del momento o para sufrirlo en silencio, tú decides.
"Wey, el profe me pidió leer y me trabé bien gacho, todos se rieron. Neta, ¡qué oso! Ya ni quería salir al recreo."