Se dice cuando algo da vergüenza ajena o cuando alguien queda en ridículo delante de la gente. Es como soltar un “qué roche” o un “qué vergüenza”, pero con ese toque bien peruano. Sirve para bochornos pequeños o épicos, desde tropezarte en la calle hasta mandarte un papelón en público.
"El pata se resbaló entrando al salón, se le voló la mochila y quedaron los cuadernos regados. Todos: ¡qué palta, causa!"