Un ladrón entra en una casa de noche y oye una voz: «Jesús te está mirando». Se queda paralizado, mira a todos lados y no ve a nadie. Sigue avanzando y vuelve a escuchar: «Jesús te está mirando».
Enciende una linterna y descubre un loro.
—¿Eras tú quien hablaba? —Sí. —¿Y cómo te llamas? —Moisés.
—¿Qué clase de persona llama Moisés a un loro? —Pues la misma que llama Jesús a un rottweiler.