Se usa para decirle a alguien que no se eche para atrás, que no se acobarde y siga con lo que ya dijo que iba a hacer. Es muy de compas cuando uno duda a la mera hora y el resto lo pica para que cumpla. Es como un reto cariñoso, aunque a veces se pasan de lanza con la presión.
Frase motivacional jalisciense para darle valor a alguien y decirle que no se eche para atrás, típica de cuando alguien está dudoso en hacer algo 'perrón' o atrevido.