Se dice cuando ya te hartaste y mandas a alguien bien lejos, como a paseo, a freír espárragos o directamente a que no joda más. Es una forma medio brusca pero muy de calle para cortar la lata y sacarte al pesado de encima. Si lo sueltas con cara seria, el mensaje llega clarito.
"El pata no paraba con su floro de la fiesta y ya me tenía seco, así que lo mandé al chusco y me quedé en casa, tranqui, con mi serie y mi canchita."