No te dejes engañar por el fiambre, que acá no va de sándwich. En Paraguay decir que alguien es una loncha es llamarlo medio lento, despistado o que no caza una a la primera. Es ese pana al que hay que repetirle todo mil veces y aun así se pierde. Dicho con burla, pero casi siempre con cariño, porque todos tenemos una loncha en el grupo.
En Caracas se usa loncha para hablar de una buena cantidad de billetes, como un fajo bien gordo que da gusto ver. No es solo plata, es plata en efectivo que abulta el bolsillo y alegra el día. Suena medio raro si no eres de aquí, pero cuando ves la loncha entiendes todo.
En Cusco se usa para decir que algo está viejazo, pasado de moda o con vibra de reliquia, como chiste quemado o ropa que parece sacada del baúl de la abuela. No siempre es insulto grave, pero sí es para vacilar un poco y dejar claro que eso ya no va con la onda actual.
En algunas zonas del Cauca se usa para hablar de una mentira exagerada, de esas que uno escucha y piensa que ni el más despistado se la traga. Es como cuando alguien infla tanto la historia que ya parece cuento de hadas barato. Básicamente, una trola tamaño industrial, con relleno extra de fantasía.
En San Luis Potosí se usa para hablar de alguien tan relajado que ya raya en la flojera extrema. Es esa banda que todo lo hace con calma, se tira a la hamaca mental y le vale madre la prisa de los demás. No siempre es insulto, a veces se dice con cariño, pero sí trae su toque de burla.