Se dice cuando alguien se pone a hablar maravillas de sí mismo, se presume a saco o se tira piropos en plan autopromo. Vamos, que se está echando flores como si le fueran a dar un premio por respirar. Puede ser en broma o con un puntito de crítica, según el tono y la cara que pongas.
Se usa cuando alguien se alaba a sí mismo, se tira flores y se arma una película donde siempre queda como el héroe. Es como presumir de más, inflar las historias para quedar bien y buscar aplausos gratis. A veces hace gracia, pero cuando se pasan con el cuento ya cansa un poquito, la verdad.