Expresión bien chapina para avisar que se va a armar una buena fiesta con música a todo volumen, risas, baile y guaro corriendo sin pena. Es como decir que se viene una parranda alegre donde nadie piensa en madrugar al día siguiente. Suena tan sabroso que hasta el vecino amargado termina asomándose.
En Risaralda se usa para hablar de irse de rumba con toda, a bailar hasta que duelan los pies, jartar guaro o ron y armar la recocha con los panas. Es como decir que uno se va a desordenar sabroso, pero en plan alegre y sin tanta culpa. Y la verdad, solo leerla ya dan ganas de prender el parlante.
Expresión muy usada para decir que alguien se está inventando una historia toda rara pero que suene medio creíble. Es como armar un show con palabras, mucho ruido y pocas nueces. Sirve para señalar al que exagera, miente o adorna tanto que ya nadie le cree, aunque a veces hasta hace gracia escucharlo.