En Nuevo León se usa para decir que alguien está armando mucho ruido, alboroto o escándalo sin mucha razón, ya sea hablando de más, quejándose o nomás echando relajo. Puede sonar a regaño, pero también se usa con cariño cuando la banda anda muy prendida. Y la neta, a veces el chisme se disfruta más con tantito tambor.
Se dice cuando de repente alguien prende la rumba y el ambiente se vuelve puro ritmo, como si hubieran sacado los tambores sin avisar. Vale para arrancar la fiesta, armar el bochinche y ponerse a gozar en grupo. No es literal, es más bien el aviso de que ya se desató la alegría y nadie se queda sentado.