Se dice para vacilar a alguien cuando mete la pata de forma épica, hace una torpeza o le sale algo fatal. Es como soltarle un “qué cagada” pero en plan más criollo y con guasa. Sirve para reírse del fallo, no para armar pelea, aunque si andas sensible, pica.
"Marico, le echaste gasolina al pote del agua y después preguntaste por qué sabía raro. Nojoda, eso fue un churro pa'l piso, ¿qué te pasa?"