Los guantes que no querían sentir
Salimos al sendero con un frío flipante y nos pusimos guantes… pero eran tan gordos que parecíamos dos panes andando.
Y va el guantecito y dice: “Perfecto: así no tocáis el móvil”. Le respondimos: “Genial, ¿y cómo desbloqueamos la pantalla?”. Y él, con tono frío y cortante nos dijo: “No la desbloqueáis. Hoy desbloqueáis la vida”.
Nos reímos porque es verdad: a veces el mejor ‘modo avión’ es un guante torpe. Tú hoy, si se te derrite la paciencia, que sea por algo que merezca la pena tocar.

