Envío gratis
29,00€
Cuando el bosque respira niebla y los humanos caminan raro porque creen que nadie les mira, esta criatura se escapa con su gorro amarillo, como un girasol con ganas de aventura. Mide unos 20 cm, pero se cree gigante cuando pisa musgo descalzo y escucha la lluvia tocar las latas viejas.
Le mola un huevo todo lo que brilla, pero no por presumir. Es más bien por curiosidad, como las urracas cotillas. Un día encontró en la tierra un brillante que juraría que fue tapa de un azucarero antiguo, y desde entonces lo lleva en la mano, como si fuera una estrella domesticada.
- Guarda botones viejos en escondites secretos entre ramitas
- Saluda a las estatuas por si se bajan por la noche
- Usa tazas desportilladas para que el té sepa a verdad
Si lo pillas sonriendo, no es pose: está recordando el sonido de un botón rodando por el suelo, como una risa pequeñita que no se deja atrapar.