El bolsillo que reclamaba derechos
Estábamos cosiendo una chaqueta en Taramundi y el bolsillo empezó a quejarse con voz de sindicato.
“Oye, que siempre me metéis monedas tristes y recibos culpables. ¡Yo también merezco algo bonito!”
Nos dio tanta pena que le metimos un caramelo y una nota que ponía “perdón por el drama”. Desde entonces, cada vez que metemos la mano, el bolsillo nos hace cosquillas de reconciliación. Tú también revisa los tuyos: igual hay un recibo del 2019 pidiendo jubilación.