El abrazo fiscal de la mermelada
Esta mañana queríamos desayunar mermelada y el tarro se cerró la tapadera con agresividad.
Le dijimos: “Oye tarrito, que solo veníamos a saborear un poco de tu esencia”, y el tarro nos dijo: “Claro, claro… y luego dejáis huellas en la cuchara, en el pomo, y hasta en mi historial médico”.
Nos reímos porque la mermelada es como ciertos pensamientos: te acercas “un momentito” y acabas con las manos llenas de pruebas. Tú hoy, si te manchas, que sea de algo rico.

