Se dice cuando alguien se pone en modo luna y le da por hacer cosas raras, impulsivas o sin mucho sentido, como si estuviera un pelín ido. No siempre es malo, a veces es pura chispa y cachondeo. Vamos, que esa noche no está para planes tranquilos, está para liarla un poco y reírse.
"Ayer Pepe tenía la noche lunera y acabó cantando jotas encima del taburete, brindando con todo el bar y pidiendo otra ronda como si fuera el alcalde."