Se usa para vacilar a alguien que va por la vida creyéndose un duro, diciendo que está progresando, pero en verdad cada decisión lo hunde más. Es como un falso progreso, puro cuento y cero avance real. La frase tiene ese sabor zuliano medio burlón que duele, pero hace reír, y hay que admitir que es bastante gráfica.
"El tipo se lanzó a influencer motivacional, dejó el trabajo fijo, vendió el carro y ahora ni likes tiene, anda surgiendo pa'atrás como el cangrejo por todo Maracaibo."