Se le dice a alguien bien noble y servicial, de esos que siempre andan al tiro para ayudarte y no se rajan. Tiene un toque cariñoso y medio burlón, como diciendo que es un pan de Dios, pero también tantito ingenuo o demasiado confiado. Muy de pueblo, de rancho, de corazón grande.
"No manches, Juanito se aventó a cargar los costales y todavía te convidó un taco. Ese vato es un amorcito de rancho, siempre al tiro y bien buena onda."