Se dice cuando una relación es bien de rancho, sencilla y a la antigua, pero intensa y de verdad. Nada de poses ni drama de ciudad, puro cariño entre tierra, feria y chisme del pueblo. También puede sonar medio burlón, como diciendo que andan bien melosos y bien campiranos. Y sí, tiene su encanto.
"Desde que anda con la Lupe, el vato no baja de la nube: que si mero amor de rancho, que si serenata y paseo en la troca, bien pegaditos todo el día."