Se dice cuando por fin sales de un lío o de una mala racha que te tenía trancado, como si tuvieras la pata metida en el barro y no pudieras ni moverte. Aplica para deudas, peos en el trabajo o cualquier marrón que te estaba ahogando. Cuando lo logras, respiras sabroso.
"Chamo, pensé que no pasaba esa materia ni a palo, pero metí el último examen y saqué la pata del barro. Ahora sí, playita en Lechería y a olvidarse del peo."