En Santa Fe quedarse piola es mantenerse tranqui, sin hacer quilombo y muchas veces pasar medio desapercibido cuando el ambiente se pone picante. Puede ser no meterse en un bardo, no opinar de más o simplemente mirar desde la tribuna. Es como decir mejor me calmo y no la pudro, que después se arma lío.
En Chile, quedarse piola es bajar un cambio y mantenerse tranqui, piolita, sin hacer ruido ni llamar la atención. Puede ser porque no quieres meterte en cahuines, porque estás cansado del carrete o porque prefieres pasar piola y no dar jugo. Suena súper cotidiano y bien chileno, de esos que salen solos.