Se dice cuando te toca fingir, poner cara de buena onda y actuar como si nada, aunque por dentro estés pensando otra cosa. Va de ser falso o hipócrita por conveniencia, para quedar bien o evitar broncas. Muy de oficina, de familia y de cualquier lugar donde toca aguantar vara. Y sí, cansa un chingo.
En Veracruz se dice cuando alguien se hace el distraído a propósito, como que no vio nada o que no entiende, aunque sea obvio para todos. Vamos, ponerse en modo inocente para zafarse de una bronca, evitar una pregunta incómoda o no quedar mal. Es de esas frases que pintan perfecto al que se hace bien güey.
Se usa cuando alguien cambia la cara y la actitud para aguantar una situación incómoda, formal o medio tóxica. Es como activar el modo falso cordial, tragarse lo que uno piensa y sonreír por compromiso. Básicamente es disfrazar las emociones para no armar bronca, aunque por dentro estés mentando madres. Y hay que admitir que todos lo hemos hecho.