Se dice cuando decides dejar atrás un lío, una tusa o un mal rato y seguir con tu vida, como si cerraras un capítulo y arrancaras otro. Vale para rupturas, peleas, cagadas y dramas varios. Es una forma tranquila de decir: ya fue, no me voy a quedar pegado en eso. Y sí, suena sanador.
Se dice cuando decides dejar atrás un mal rollo, un fallo o una etapa y seguir con tu vida sin quedarte rumiando. Vamos, como cerrar el capítulo y tirar pa’lante. Sirve tanto para perdonar a alguien como para olvidarte de un curro, una relación o una movida que ya no te suma. Sana y práctica.