Se dice cuando alguien se suelta un comentario o un discurso tan bueno que parece una frase para enmarcar. Es como tirarse una sentencia con estilo, de esas que dejan a la gente callada y pensando. En Bolívar se usa para reconocer que alguien se lució hablando, ya sea en serio o echando broma.
"En la reunión del barrio, Pedro se mandó una firma sobre por qué no hay que botar basura al río y la gente quedó calladita, hasta el más bullero."